Rebecca no puede creer lo que está escuchando. Emilio estaba desvariando, ¿se había vuelto loco?
—¿Qué dices, joder?
—Lo que escuchaste y si no quieres creerme, ve y dile a Yolanda que te cuente la verdad. —espeta apartándose de ella.
Hasta ese instante, Rebecca había llegado a pensar que Emilio estaba perdiendo la razón, pero al escuchar mencionar el nombre de su madrina, sus convicciones desaparecen por arte de magia y su vida da un vuelco extremo.
La pelicastaña siente una fuerte punza