Horas más tarde, Enzo es llevado a una nueva habitación. El director general del hospital, Jorge Castillo, asigna a uno de los guardias de seguridad para que custodie el pasillo. también le exige al jefe de departamento de vigilancia, monitorear en todas las entradas al nosocomio para que aquel suceso no se repita nuevamente.
A un hombre como Jorge Castillo, cuya reputación es intachable, no le conviene ningún tipo de escándalo, en ese momento, mucho menos cuando se ha postulado por segundo p