—¡Debería haberla convencido, joder, de que te dejara, estaba enamoradísima de ti y al final te dio la vida!
Lucas estaba furioso y lo miró con fiereza, pero la comisura de su boca se enganchó en una sonrisa burlona.
—¿Qué, también le gusta? Quieres ayudarla, así que también te metes en la mentira, ¿no? Persíguela, no la quiero esa puta desde hace mucho tiempo, te la pasará si me la pides.
Diego ya estaba tan enojado que se enrojeció, agarró a Lucas y lo tiró directamente al suelo con un golpe p