~ ADRIAN ~
El boceto era objetivamente horrible.
Ese era el objetivo, técnicamente hablando, o al menos eso era lo que me había estado repitiendo durante los últimos cuatro minutos mientras estaba sentado en mi mesa de dibujo y miraba lo que acababa de dibujar en el margen de un informe de un cliente. Lo había empezado como una respuesta al estrés, el equivalente arquitectónico a garabatear en los márgenes de una conferencia que no podías seguir, y en algún momento entre el primer círculo aprox