Capítulo XXIII...
-Aranza…
-Tenías razón Miguel, Sebastián mostró sus verdaderos colores – llorando
-Aranza acepta casarte conmigo – sacando la cajita con el anillo
-Acepto…Miguel
…
-¡Carguen a doscientos cincuenta! – colocando las paletas del desfibrilador en el pecho de Sebastián – ¡atrás! – el aparato se activa y Sebastián da un brinco pero no reacciona – ¡carguen a trescientos!
- ¡Hijo de perra no te mueras! ¡yo tengo que matarte! – mientras está afuera de la sala de espera de urgencias
El celular de Xavier