Capítulo VIII...
Sebastián corre detrás de su esposa, cuando llega y la encuentra llorando en su habitación abrazando una almohada.
-Aranza, por favor no llores…mi bebé…
-A ti no te importa el bebé – levantando su carita – ¡admítelo solo finges porque quieres el título de mi padre!
Pero Sebastián toma a Aranza de los hombros y la besa, dejando a la joven en shock – no vuelvas a decir esto…no me importa el título de Duque del Infantado, me importas tú y mi hija
-Pero…
-Pero nada Marquesa de Alba, serás mi esposa