La mujer había escuchado sin interrumpir hasta cuando Ignacio mencionó que Salomé era fruto de aquella noche.
—¿Me crees estúpida, Ignacio? ¿Pretendes que me crea el cuento de que fueron drogados y te acostaste con ella y que de la nada ahora resultan tener una hija?
—Créeme Fermina, no te estoy mintiendo, fue exactamente lo que pasó. Salomé es mi hija y pretendo hacerme responsable de ella.
Ella lo miró con asombro y soltó una risita incrédula.
—¡Dime que escuché mal Ignacio! No puedes estar h