90. Exhibición de desnudo
— ¡Suéltame, suéltame, maldit0, no me toques con tus asquerosas manos, mi padre los va a despellejar vivos, maldit4 puta mafiosa!… — gritaba todo tipo de ofensas, perdiendo el glamour totalmente, pero Vladímir la envolvió en su propio abrigo, puesto como quiera por encima, y la cargó sobre su hombro como un saco de patatas.
— Emma, ¿qué vas a hacer? – Steve la detuvo por el brazo cuando comenzaron a caminar hacia el elevador, siempre acompañados por los gritos de Amaia.
— Steve, si hoy no le do