61. Hola, vieja colega
Emma esperaba tomándose un café en la terraza interior del Luxury Hotel, mientras su secretario le sacaba la habitación.
En específico, la 310, justo la que Víktor había ocupado hace más de un año atrás.
Era increíble lo que el dinero podía lograr.
Desde que puso un pie en este lujoso hotel, las mismas mujeres y trabajadores, que antes eran sus colegas y la miraron como escoria, cuando fue falsamente acusada, ahora se desvivían por servirle y alagarla.
Nadie se imaginaba que esta refinada mujer