Vinícius llegó al restaurante a tiempo de ver a Marília siendo tocada y asediada por aquel hombre, con su puntería perfecta alcanzó al bandido con un tiro en la cabeza. Marília tuvo la cara sucia con la sangre de aquel hombre y él cayó arrodillado a sus pies.
El horror de aquel momento casi la hizo perder los sentidos, estaba en total pánico.
Regina corrió para amparar a la nieta, pero él pidió que se quedaran donde estaban, pues había más de ellos allí para eliminar.
— Quédense quietas y agach