—Me gusta Belinda—, Caroline sonrió y Edmond estaba eufórico porque no había pedido más información sobre Amanda. Ella era la última persona sobre la que quería pasar el tiempo hablando.
—Puedo ver que ella realmente te quiere—.
Edmond asintió de acuerdo. Podía también podía ver qué Belinda le quería, aunque lo que había hecho para merecerla nunca lo sabría.
—Ella es genial.—
—Bueno, eso espero, teniendo en cuenta que te vas a casar con ella—, Caroline le dio un manotazo juguetón en el brazo y