Edmond se detuvo sobre una Belinda dormida mientras se preparaba para ir a trabajar a la mañana siguiente y, sabiendo que su acción la despertaría, se inclinó y le susurró al oído.
—Adiós, cariño. Te veré más tarde esta noche, ¿de acuerdo?—
—Hmm—, murmuró Belinda.
Edmond se quedó quieto un momento antes de besarla en la frente y luego hablar de nuevo. —Recuerda, llegaré tarde a casa—.
—Mmmhmm—, respondió Belinda.
Esperó unos segundos más y luego vio cómo los ojos de Belinda se abrían y ella se