—¿Así que fuiste a la cárcel?— Edmond preguntó con escepticismo. Volvió la cabeza hacia un lado, pero él no levantó los ojos hacia los de Caroline.
—Un centro de detención,— informó Caroline.
—¿Cuánto tiempo?—
—Casi dos años.—
—Así que tenía catorce años cuando saliste.—
—Sí—.
—¿Y no te permitían escribir cartas en ese centro de detención?— Edmond escupió la palabra. Todavía se negaba a mirar a Caroline.
—Escribí,— Caroline aplacó rápidamente. —Todos los días, al principio. Pero no tenía a dond