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—¿Edmond?—

—Con mucho gusto voy a pagar doscientos cincuenta por el puñetazo en la boca que le de dio Camille por defenderte a ti y a Anthony. Pero por quinientos, me gustaría haberlo visto,— se rió Edmond.

La conversación se vio interrumpida cuando Edmond llegó a su coche, pero no quería ir a Port Angeles sin antes pasar un poco de tiempo con Anthony y Belinda, y quedó en encontrarse con Ernest en el apartamento de Belinda y acordaron salir desde allí.

—Va a estar muy cansado,— le dijo Belinda
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