Edmond le oyó de casualidad. Se había despertado en mitad de la noche, con un pensamiento errante molestando a su conciencia. Había ido al baño para tomar un sorbo de agua y había escuchado gemidos procedentes de otro lado del pasillo. Lentamente, Edmond lo cruzó hacia la habitación de Anthony, hasta que estuvo parado en la puerta de su hijo. La luz estaba encendida, como siempre, lo que permitió a Edmond ver con claridad a su hijo inmerso en una pesadilla.
—…Mamá… ¡Aquí! ¡No, estoy aquí!— Anth