La brisa le daba en el rostro, pero poco le importaba estaba más interesada en sus memorias que en el mundo que la rodeaba y es que luego de recordar toda una vida o al menos una parte de ella no tenía ganas de saber que pasaba en el mundo real, deseaba quedarse en un mundo mágico donde ella pintara su pasado, presente y futuro, donde las lágrimas no existían, solo las sonrisas y la felicidad, pero nunca nada es perfecto.
Al menos no todo.
—¡Aurore! — oyó como la llamaban, se separó de la cuerd