Mundo ficciónIniciar sesiónEl tiempo en los hospitales se mide diferente. Cada hora se estira como chicle, pegajosa y maleable, mientras segundos de pánico se comprimen en momentos imposibles de procesar. Nick había perdido la cuenta de cuántas veces había mirado el monitor junto a la cama de Michaela, observando la línea verde que trazaba el latido del corazón de su hijo.
142 latidos por minuto. Norm







