Mundo ficciónIniciar sesiónLa oficina del FBI en Federal Plaza era exactamente tan intimidante como Michaela imaginaba: paredes grises, iluminación fluorescente que hacía que todos lucieran enfermos y agentes especiales cuya expresión sugería que habían visto suficiente mierda humana como para no sorprenderse por nada.
La agente Sarah Chen —sin relación con la doctora de Michaela, como aclar&oac







