Mundo ficciónIniciar sesiónLas setenta y dos horas que siguieron a la audiencia fueron del tipo que rompen personas de maneras que no pueden ser reparadas, con cada minuto arrastrándose como vidrio roto sobre piel expuesta mientras Michaela existía en un estado que era parte vigilia y parte pesadilla de la cual no podía despertar. El penthouse que alguna vez había sentido como un santuario ahora se sentía como una tumba, con la habita







