Yessica, bebió la copa de vino, mientras se reclina en el sillón y recuerda aquel día que no sale ni un momento de su mente. Aún no puede creer que estuviera a punto de ser asesinada por uno d los sicarios de Alejo Troconi. Por suerte aquel joven apenas comenzaba a trabajar con él, y aún no tenía tanta maldad dentro de sí.
—De no ser por Pablo, hoy estaría muerta. No puedo creer que el malnacido de Alejo quisiera matarme después de todo lo que vivimos juntos, pero en algún momento, voy a cobrar