Nos dimos una ducha rápida.
Esta vez fue enserio.
Es raro compartir la ducha con alguien, no tanto cuando estás teniendo sexo, pero esta vez, no tuvimos.
Por muy extraño que se escuche.
Adam me lavó e cabello, con cuidado, tomándose su tiempo, me sentía como una pequeña, pero fue agradable.
La resaca no fue tan horrible, me dolía un poco la cabeza y sentía la garganta seca, además de un poco de somnolencia.
—Fui hacia mi antigua habitación, en donde mis bebés aun dormían abrazados, busqué un p