Mundo ficciónIniciar sesiónPOV: AARON
Las patas golpeaban contra el agua formada por la fina llovizna que cubría mi pelaje, el sonido amortiguado por los pasos rítmicos sobre el suelo empapado. El frío intentaba invadir, pero no penetraba el grueso pelaje lupino que me protegía. El ansia y la necesidad de ver a mi cachorro ardían en mi pecho, una llama que nada podría apagar. Rigan estaba vivo. Solté un aullido hacia el cielo, una manifestación de felicidad







