Capítulo 6. Solo un negocio.
Liam se levantó del escritorio y se acercó de nuevo, despacio.
—Seamos claros, Olivia. Debo reconocer que me vuelves loco. Eres un dolor de cabeza, eres insolente y eres pobre. Pero desde que rompiste mi parabrisas, no puedo pensar en otra cosa que no sea doblegarte.
Se detuvo frente a ella. Levantó una mano y, con el dorso de los dedos, acarició la mejilla de Olivia. Ella se estremeció, pero no se apartó.
—Esta es la oferta —susurró Liam—. Tú te conviertes en mi amante. Yo salvo tu casa.
—E