LAURA:
Me latía la cabeza como si tuviera un tambor golpeando dentro de ella.
Abrí los ojos despacio, sintiendo el peso de la noche anterior aplastándome. La habitación estaba en silencio y, por un segundo, quise olvidarlo todo. Pero entonces la voz de Landon me devolvió a la realidad.
—Iba a traerte el desayuno, amor.
sonrió, sentándose en el borde de la cama.
—Pero no sé qué le pasa a mi padre... quiere que bajemos a comer con todos.
«Claro que quiere», pensé, forzando una sonrisa mientras me