capítulo 41

VICENT NAVARRO:

Ella sonrió. Esa maldita sonrisa burlona. Me miró como si yo fuera un error que se enorgullecía de haber superado.

Me consumía por dentro, pero no iba a dar el brazo a torcer.

—¿Te gustó lo que hiciste conmigo, Vicent?

escupió las palabras como veneno.

—¿Sentiste placer? Porque todo esto... todo esto es culpa tuya. Tuya y de tu hijo. Ustedes me convirtieron en esto.

Me acerqué de un solo paso. Brusco. Indignado.

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