Mi cuerpo dio un impulso hacia el frente, lista para mostrarle la loca a él, la desquiciada paranoica. Yo podía correr hacia ellos, golpear a Landon, gritar, hacer un escándalo... Pero ahí el recuerdo vino: todo lo que abandoné para estar aquí. Cerré las manos y paré en medio del camino, antes de cometer el mayor error de mi vida. Giré en los talones. No, yo no puedo ser idiota, no ahora. ¡Ah, pero me las va a pagar! Salí de la discoteca furiosa, llena de odio que ardía en mi piel.Fui hasta el estacionamiento, la rabia se volvió veneno.El auto nuevo de Landon, un deportivo blanco carísimo, brillaba bajo la luz de los postes.Su padre liberó un cheque gordo cuando él se graduó, para volver para acá. La primera cosa que el baboso hizo fue ir a escoger el auto que ya estaba pagado.Él se volvió loco cuando lo ganó, vino todo el camino jactándose, hizo los neumáticos rechinar solo para exhibirse.Vi una piedra en el suelo.Pesada.Fría.—Ah, me las vas a pagar, tonto.Sin pensarl
Leer más