Marie Moreau
Me despierto presa entre los brazos de Mateo que duerme con una sonrisa satisfecha en el rostro, con cuidado salgo de la cárcel de sus brazos y voy al baño, me levanto y veo la hora son las cinco de la mañana, ¡Quisiera ir a bañarme! Por lo que me visto, y llevo un cambio de ropa además de la toalla.
No dejo de pensar en todo lo que paso ayer, todavía no puedo creer que hoy soy la señora Acosta, un matrimonio con Mateo, solo estaba enterrado con mis viejas fantasías, es increíble