Marie Moreau
Se quedo profundamente dormido y solo despertó en la mañana cuando alguien aporreaba la puerta como si quisiera tumbarla.
— ¡Voy, voy! —gruñó al impaciente que llamaba
—Buen día. — Con cara de pocos amigos se hizo a un lado para dejar pasar a la molesta Madeleine, tenía mucho tiempo sin verla por acá
. —Buenos días, Mateo, gracias por cuidar de mi amiga... —Aún no terminaba de hablar, cuando el malencarado hombre ya le estaba haciendo señas de que bajara la voz
— ¿Cómo pasó la noch