Marie Moreau
El resto del viaje prefirió ver pasar la oscuridad por la ventanilla del coche que mirarla a ella, no se sentía capaz de mantenerse estoico. Marie, por su parte, se sentía tan humillada que el resto del trayecto mantuvo la mirada en las manos entrelazas sobre su regazo.
Apenas, el auto se detuvo frente a la Mansión, ella salió de auto como si estuviese ardiendo en llamas, el
— ¿Qué demonios te pasa? —Mateo bramó detrás de ella pero Marie no se dignó a responder.
Con grandes zancad