El aire estaba impregnado con el olor de la sangre y la pólvora, una mezcla nauseabunda que flotaba en el aire mientras yo permanecía quieta en medio de la tienda, el vestido de novia de satén ahora manchado con la sangre de los caídos a mi alrededor. Hombres, algunos de mis aliados y otros enemigos, yacían inmóviles, sus vidas segadas por la violencia de la emboscada.
El caos a mi alrededor era palpable, las personas moviéndose frenéticamente, los gritos resonando en el espacio abierto de la t