DANESA
Le entrego una muda de ropa a Aria para que se lo ponga después de salir de la ducha. Su hijo juega con los míos en nuestra recamara y ya los golpes que tenía desaparecieron. Es lo bueno de ser loba. La recuperación es asombrosa.
—Gracias Danesa.
—No agradezcas, es lo mínimo que puedo hacer.
Miramos a los niños lo bien que se llevan y se viste mientras a cada uno le entregó el biberón para que coman.
— Tuve mucho miedo, no supe cómo reaccionar a este ataque danesa, realmente nos