DANESA
Alucino grito y muero por el goce que Egan sexualmente me estaba dando, mis labios temblorosos le pedían insistentemente que no pare, que siga entregándome todo de él.
La cama suelta esos chillidos debido a nuestros fuertes movimientos. su boca abandona la mía para ir descendiendo hasta la barbilla con espléndidos chupeteos al mentón sin dejar de embestirme, haciendo que sienta fuego en mi cuerpo a la vez que la lengua caliente recorre mi cuello.
Desciende lentamente hasta internar