*Capítulo 39:
*ALESSIA*
No cerré la puerta detrás de mí, porque una parte de mí sabía que si lo hacía encontraría una excusa para quedarme dentro y esperar a que amaneciera, y esperar era lo único que ya no podía permitirme con Veyl despierto, la frontera inquieta y mi nombre llevándose en el viento como una invitación que yo no había hecho. El pasillo estaba frío y silencioso de esa forma que solo ocurre antes de una tormenta, y cada paso que daba resonaba demasiado fuerte contra la piedra,