Capítulo 56:
ALESSIA
Esta vez la puerta no vibró, se estremeció sobre sus bisagras como si algo al otro lado hubiera estado esperando el segundo exacto en que el pulso de la Piedra en mi pecho fallaba, y cuando finalmente se abrió hacia adentro, el frío que se coló no era el aire húmedo del sótano que conocía sino algo más antiguo, más afilado, el tipo de frío que viene de lugares donde los juramentos se tallan en piedra y nunca se permite que se rompan. Me puse frente a Axel y Asher sin pensar