Xavier abrió los ojos lentamente y miró la hora. Eran las seis de la tarde, lo que significaba que había dormido siete horas. Xavier sonrió; siempre solía dormir mejor cuando estaba con Valeria.
Se giró hacia el lado de la cama donde ella dormía, pero estaba vacío. Xavier oyó algunos ruidos en el vestidor y se levantó. Vio a Valeria de pie frente al espejo, poniéndose los pendientes.
Xavier aprovechó para recorrer con la mirada su cuerpo. Llevaba un vestido negro ceñido con una larga abertura q