Valeria miró su móvil por quinta vez. Habían pasado más de diez minutos desde que Xavier se había ido con esa exnovia suya, y ella empezaba a perder los nervios.
Por alguna razón, la idea de que Xavier estuviera a solas con otra mujer le resultaba incómoda.
Valeria se bebió de un trago el vino de su copa y pidió otra a un camarero. Justo cuando estaba a punto de dar un sorbo, una mano firme la detuvo y le quitó la copa de vino.
«Ya estás borracha», susurró Xavier y se sentó a su lado. Valeria p