Tras unos minutos de fotos y abrirse paso entre los paparazzi, llegaron al ascensor. El baile se celebraba en la última planta del edificio, por lo que tardarían al menos cinco minutos en llegar allí. Xavier se aflojó la corbata e intentó apartar la mirada de Valeria.
Valeria vio que tenía la mandíbula apretada y los puños cerrados, y le preguntó si se encontraba bien.
«Estoy bien», respondió Xavier con un tono extraño. Valeria frunció el ceño.
«Ya estamos otra vez, con tu actitud insufrible».