CAPÍTULO 79: “SEDANTES”.
Acelero de nuevo y escucho al abuelo gritar cuando de pronto cruzo hacia la derecha y freno con fuerza.
El auto se sacude por el frenazo violento.
— ¡Viene para acá!—exclama el abuelo, con la mirada puesta en la pantalla del teléfono.
—Me interpondré en su camino cuando se encuentre en la cuadra, así no tendrá cómo huir, sólo retrocediendo, pero no podrá hacerlo en sentido contrario.— digo, sintiéndome de pronto en una película de acción.
La emoción trepa por mis brazos y de pronto, algo muy ex