CAPÍTULO 77: “COSAS DEL DESTINO”.
Veo cómo el abuelo Lucien mueve los labios mientras me observa.
Intenta decirme algo de nuevo, pero la música y los gritos no me permiten escuchar su voz.
Frunzo el ceño, expresando mi confusión.
— ¿Qué? ¡No te escucho, abuelo!—grito y él pone los ojos en blanco.
Se acerca más a mí y yo inclino mi oído en su dirección.
—¡Que busquemos un lugar desde el cual se pueda ver todo!—exclama y señala a lo que parece ser el segundo piso del bar.
Asiento y él me toma de la mano al tiempo que nos abrimos