Pongo los ojos en blanco.
—No, Daniel. Lo que digo es que los muchachos pueden ayudarme en cuanto a lo de tener a Caleb secuestrado, para que esté obligado escucharme. —murmuro como si estuviera hablando con un bebé pequeño.
—Pero, ¿cómo van a hacer eso los muchachos? Sí creíste que mi idea era descabellada… Esta es como cuatro veces más descabellada que la mía. —murmura mi hermano, no estando muy de acuerdo con lo que le estoy diciendo.
—Es que así no va a ser tan difícil, porque lo más difíc