DANIEL
Corro fuera de la tienda el tiempo que veo a mi hermana se desvanece en el suelo.
— ¡Pequeña! —grito al tiempo que logro alcanzarla.
— ¡Él no quiere saber nada de mí! —responde sin dejar de llorar.
— ¡Cálmate, piensa en el bebé!... Él solo está respirando por la herida, por Dios Cadence. —le digo al tiempo que le froto los brazos, intentando que se calme un poco porque está comenzando hiperventilar en medio del llanto.
Las personas siguen mirando curiosas y yo decido levantar a Caddie e