VENDIDA A LOS ALFAS DEL SEXO 4
MADELINE
La polla de Lucien presionaba mis labios, caliente y pesada, palpitando de necesidad. Mis labios temblaban. Nunca antes había hecho esto. Nunca había tocado a un hombre así.
"Ábrete", gruñó con voz áspera y autoritaria. "Sé una buena corderita para papi".
Las lágrimas me nublaron la vista al separar los labios. La punta roma y resbaladiza se deslizó contra mi lengua, y el sabor salado me golpeó al instante. Mi garganta se agitó de pánico, pero su mano se