Ángela llegó a la empresa y no había rastros de Peter, tampoco tenía el teléfono de su amigo Juan con quien trabajaba, así que decidió ir al gimnasio a buscarlo.
Allí él estaba conversando con los funcionarios, calmándolos ante las noticias que aparecían en televisión donde Diego y Paula aparecían condenados
-las cosas seguirán igual que siempre, ustedes cumpliendo sus funciones y el gimnasio no puede bajar su estándar de calidad y buen servicio- les decía Peter
Ángela desde un rincón lo escuch