Estela con Eulogio sentían miedo de que los directivos y socios a quienes echaron de la empresa se volvieran en su contra. Muchos de ellos tenían vasta experiencia en negocios y lo más probable era que se fueran a la competencia, la empresa Dinamarca.
Ese día se levantaron temprano y fueron a la empresa, allí ya estaba Raúl preparándoles desayuno y viendo la agenda del día.
-buenos días, señora Estela, Eulogio- le dijo Raúl
-buen día Raúl, me adivinaste el pensamiento, necesitaba un rico café-