En la selva recibieron con alegría a Antonio y no hubo más que preocupación por la apariencia de él, había bajado de peso y su cara demacrada no solo reflejaba tristeza, sino que desesperanza.
Pasaron dos semanas más, Kate estaba con su embarazo tranquilo, se cuidó mucho de alimentarse, tomarse las vitaminas, hacer ejercicio, leer sobre maternidad, con libros que tenían en la biblioteca de la mansión, que eran de la difunta esposa de Guillermo, también dormía lo suficiente, y gracias a que en la