Ya era la hora del almuerzo y Kate seguía en su oficina, los pensamientos no la dejaban -él sigue siendo un mujeriego, pero ya nada más, no volveré a caer, no volveré a creerle y tengo que dejar de amarlo…-
Se fue a almorzar sola, busco un restaurante cercano y se quedó allí cuando vio al señor Santini entrar al restaurante, él la reconoció de inmediato y se fue a sentar con ella
-¿Estás almorzando sola? ¿te puedo acompañar?-
-Sí, tome asiento-
-¿Estás bien?-
Kate se mantuvo en silencio, su car