En la tribu, Omhar cumplió su palabra y estuvo pendiente de Antonio, cenaban juntos, pescaban y lo llevaba a cazar, además obligó a todos los hombres de la tribu a empezar un entrenamiento casi militar, como lo hacía antes para preparase para la guerra. Como las dos tribus rivales se habían unido, ya no había caso de prepararse para la guerra, así que, se habían relajado y dejaron de entrenar. Era hora de volver a hacer ejercicio físico, Omhar los obligó a volver al entrenamiento, levantándose