18
Me removi en el sofá, la luz del sol hizo que abriera los ojos, lo primero que ví día a Caesar sin camisa detrás de su escritorio tecleando algo en su computadora.
Aparte su saco de mi y me senté.
— ¿Dormiste algo? — Le pregunté.
Caesar dejo de teclear y me miró.
— Un poco — Me contestó.
Era obvio que no había dormido nada, este hombre iba a morir por trabajar de más.
Yo me baje del sofá, recogí la camisa de Caesar que estaba en el suelo y me la puse.
— Tienes tres días trabajando como loco,