Sylvana:
La cena está deliciosa. De vez en cuando Gianna y yo intercambiamos miradas, Samuele está a un lado de su padre hablando durante todo lo que llevamos aquí. Trato de tranquilizarla con la mirada pero apenas y puede respirar.
—Tranquilízate—susurro y ella asiente tomando un sorbo de vino.
Hay como 30 personas en el salón. En mi cabeza aún da vuelta la noticia del repentino viaje de trabajo a Rusia. No puedo evitar preocuparme
¿Qué tal si se trata de hombres asesinados?, últimamente he es