Kaleb:
Me adentro en la habitación no muy seguro de cómo reaccionará Sylvana ante mi propuesta.
—¿Qué pasa? —la coloco en el suelo y beso su frente. Señalo hacia mi vestidor y ella camina en esa dirección mirándome extrañada.
Abre la puerta lentamente y al encender la luz del vestidor visualiza su ropa, gira en mi dirección y después en la mesa que utilizo como desayunador y escritorio ve la computadora que le he regalado.
—¿Me has mudado? —asiento con una sonrisa rogando por qué no diga que no